27.5.26

Cómo entrenar a tu cerebro para desarrollar habilidades ignoradas que serán esenciales en la era de la IA

 En su nuevo libro, The 21st Century Brain ("El cerebro del siglo XXI"), la científica Hannah Critchlow explora las habilidades, a menudo pasadas por alto, que serán necesarias para prosperar en la era de la inteligencia artificial y cómo podemos cultivarlas.


Con el mundo a nuestro alrededor cambiando a un ritmo cada vez más acelerado, quizás fantasees con "mejorar" tu cerebro para poder darle sentido a todo.

A primera vista, esto parecería imposible: nuestra materia gris y blanca tiene, en gran medida, la misma estructura que la de nuestros ancestros de la Edad de Piedra. De hecho, si acaso, nuestros cerebros son un poco más pequeños: restos arqueológicos sugieren que se han reducido de manera significativa en los últimos 10.000 años.

Sin embargo, Hannah Critchlow, neurocientífica de la Universidad de Cambridge, en Reino Unido, ofrece muchas razones para ser optimista. En su nuevo libro, explica cómo todos podemos desarrollar la flexibilidad mental que será necesaria para afrontar los desafíos que vienen.

"Básicamente, lo escribí para mí misma, para poder tomar mejores decisiones y mejorar mi propia vida, especialmente ahora que atravieso la mediana edad", me dice. "Pero también para mis padres, para que puedan mantener un cerebro sano en la vejez, y para mi hijo, que ahora tiene 10 años. ¿Qué puedo hacer para ayudar a que su cerebro florezca?"También sostienes que el comportamiento altruista podría venir —literalmente— de nuestras entrañas.

Hay un estudio realmente fascinante de Hilke Plassmann y sus colegas, que analizaron a 100 voluntarios sanos que tomaron pre y probióticos. Después de solo siete semanas, tenían un microbioma intestinal más diverso en comparación con quienes tomaron placebo, y además eran mucho más altruistas.

Por ejemplo, los participantes estaban más dispuestos a renunciar a parte de su propio dinero en nombre de la igualdad. En otras palabras, sus niveles de altruismo cambiaron al tener un microbioma intestinal mucho más diverso. ¿No es increíble?

Sin duda ¿Cómo es posible que las bacterias intestinales puedan cambiar nuestro comportamiento?

El mecanismo no se conoce por completo, pero hay una gran cantidad de nervios en el intestino y también en el corazón. Cuando tienes una "corazonada" o una "sensación visceral", es porque todas esas células están enviando señales a través del nervio vago hacia la ínsula, una región del cerebro involucrada en percibir el entorno y recopilar información, y luego hacia las áreas encargadas de la toma de decisiones.

Se cree que las bacterias intestinales producen neurotransmisores químicos que alteran la actividad de los circuitos neuronales y moldean nuestro comportamiento, incluidas nuestras interacciones sociales.¿Y qué pasa con la creatividad? Hay una frase maravillosa en tu libro en la que dices que, desde el punto de vista de una neurocientífica, la diferencia entre un Wolfgang Amadeus Mozart o una Ada Lovelace y el resto de nosotros es solo de grado leve. ¿Cómo podemos desarrollar más esos talentos?

Una forma es aprovechar mejor nuestros momentos de ensoñación. El 20% de nuestro día lo pasamos con la mente divagando, es decir, sin pensar en algo concreto ni tratando de alcanzar una meta específica, y es justamente ahí cuando empiezan a surgir nuevas ideas.

El cerebro simplemente empieza a detenerse en distintas cosas que estaban rondando en la mente. Y sabemos que salir a caminar en la naturaleza puede ayudar en ese proceso. Contribuye a aumentar una frecuencia muy particular de oscilaciones eléctricas cerebrales llamadas ondas alfa, que están asociadas con un pensamiento calmado y creativo.

Probablemente por eso Arquímedes tuvo también su famoso momento de eureka mientras estaba en el baño, relajado en el agua.

También sabemos que el sueño es importante para la creatividad, especialmente en ese momento en que uno empieza a quedarse dormido y piensa de una forma extraña y fragmentada. Una vez más, esto permite las ondas cerebrales asociadas con una creatividad aumentada.

Se dice que Thomas Edison sostenía un objeto metálico sobre una bandeja de metal; cuando se le caía y el ruido lo despertaba, anotaba cualquier idea nueva que hubiera tenido.Hago ejercicio, porque eso ayuda a que las mitocondrias se multipliquen y por ende a que tengas más "centrales energéticas" en tu cerebro y en tu cuerpo.

Me aseguro de dormir lo suficiente, porque es entonces cuando el organismo puede limpiar los desechos tóxicos que deja la producción de energía.

Y como de manera saludable, para que mis mitocondrias tengan el combustible adecuado y puedan producir el tipo correcto de energía. Eso significa no consumir demasiada azúcar ni alimentos ultraprocesados.

Por último, ¿qué consejo le darías a alguien que se siente abrumado por el ritmo de vida actual?

Es curioso, porque en cierto sentido el cerebro humano tiene dificultades para lidiar con el cambio, y con la incertidumbre y la ambigüedad que lo acompañan.

Pero, como especie, parecemos estar impulsados a innovar, a movernos en distintas direcciones, a explorar y a sentir curiosidad.

Así que siempre ha existido una tensión entre esas dos fuerzas, y creo que ayuda simplemente aceptar que eso forma parte de la predisposición natural de nuestra especie: crear cambios y, al mismo tiempo, sentir un poco de miedo ante ellos.

BBC

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