En La Romana se está gestando una situación peligrosa que muchos prefieren ignorar.
Trabajadores haitianos siendo presuntamente explotados por comerciantes chinos no es solo un tema laboral… es una bomba social en formación. Esto evidencia la falta de presencia real de las autoridades, la dejadez en la supervisión y el desorden que se permite crecer por omisión. Por un lado, haitianos que, ante la necesidad, aceptan condiciones indignas, pero que luego —cuando sienten abuso— reaccionan con exigencias y amenazas. Por otro lado, malos dominicanos que se prestan al engaño, sirviendo de intermediarios en prácticas incorrectas. Y mientras tanto… el Gobierno mirando hacia otro lado. Cuando no se regula, cuando no se supervisa, cuando no se hace cumplir la ley, el problema deja de ser pequeño y se convierte en un conflicto social difícil de controlar. Esto no es un tema de nacionalidad. Es un tema de autoridad, orden y responsabilidad. Si no se actúa ahora, más adelante no habrá discursos que puedan contener lo que hoy se está permitiendo. Publicado por- Ricardo Rosario





















