26.10.26

LA POBREZA NO JUSTIFICA LA DELINCUENCIA: EL PELIGRO DE NORMALIZAR LO MALO

 Hoy quiero hablar de un grave problema social que, como sociedad, debemos enfrentar: la tendencia de algunos familiares a justificar las acciones delictivas de sus parientes, restándoles importancia con expresiones como: “Ellos solamente robaban celulares cuando estaban drogados”.


Esta reflexión surge a propósito del reciente caso de los jóvenes conocidos como Los Mellos, quienes fallecieron durante una intervención policial en el sector Mendoza, en Santo Domingo Este. Un hecho que ha generado controversia y en el que se han producido versiones encontradas entre las autoridades y los familiares. . Pero más allá de las circunstancias que rodean este caso, hay una realidad que no podemos ignorar: ¿En qué momento comenzamos a considerar menos grave un delito porque quien lo comete es pobre, vive en un barrio o supuestamente estaba bajo los efectos de las drogas? Robar es robar, y hacerle daño a otra persona tiene consecuencias. El consumo de drogas tampoco puede convertirse en una excusa automática para justificar conductas que afectan la tranquilidad, la seguridad y la vida de los demás. Lo preocupante es que, en ocasiones, quienes deberían orientar, corregir y ayudar a los jóvenes a tomar un mejor camino terminan defendiendo sus malas acciones, como si se tratara de algo normal. Amar a un hijo, a un hermano o a cualquier familiar no significa justificarlo todo. También significa tener el valor de corregirlo a tiempo y ayudarlo a asumir las consecuencias de sus actos. Ser pobre no es sinónimo de ser delincuente. Vivir en un barrio tampoco te condena a delinquir. En nuestros barrios hay miles de jóvenes que, a pesar de las dificultades económicas, se levantan cada día para estudiar, trabajar, emprender, practicar deportes y luchar por un futuro mejor. Jóvenes que entienden que las limitaciones económicas no pueden convertirse en una excusa para hacerle daño a los demás. Por eso, debemos tener cuidado con los mensajes que transmitimos a las nuevas generaciones. No podemos exigir una sociedad más segura mientras normalizamos las conductas que destruyen la convivencia ciudadana. Esto tampoco significa que debamos celebrar la muerte de nadie ni ignorar el deber de las autoridades de actuar conforme a la ley. Toda actuación policial en la que una persona pierde la vida debe esclarecerse, especialmente cuando existen denuncias y versiones contradictorias. La justicia debe investigar, establecer responsabilidades y garantizar que se respete la ley. Una cosa es exigir responsabilidad por los delitos y otra muy distinta es justificar cualquier actuación de las autoridades. Como sociedad, necesitamos más orientación en los hogares, más oportunidades para nuestros jóvenes, una educación que fortalezca los valores y familias dispuestas a corregir antes de que sea demasiado tarde. Porque el verdadero amor no consiste en defender lo malo que hace un familiar, sino en ayudarlo a convertirse en una persona de bien. La pobreza no te hace delincuente, el barrio no determina tu destino y las malas acciones no se convierten en buenas porque las cometa alguien a quien amamos. Es tiempo de reflexionar. ¡La fiebre no está en las sábanas! 🇩🇴 #ReflexiónSocial #LaFiebreNoEstáEnLasSábanas #ValoresFamiliares #Juventud #SeguridadCiudadana #VisiónGardon

Publlicado por- Ricardo Rosario

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