23.9.26

Es el animal terrestre más longevo del mundo y ha entrado en el libro Guinness: es una tortuga, se llama Jonathan y tiene 194 años

 

Imagina vivir tanto tiempo como para haber visto nacer el teléfono, la fotografía y hasta la mismísima Torre Eiffel. Esta es la fascinante realidad de Jonathan, el animal vivo más longevo del mundo, una gigantesca tortuga que reside en la remota isla atlántica de Santa Elena. A sus estimados 194 años de edad, este admirable quelonio no solo sigue desafiando todas las leyes de la biología, sino que acaba de recibir un reconocimiento que lo sitúa de forma definitiva en los libros de historia.


La organización de los Récord Guinness del Mundo ha decidido otorgarle una distinción verdaderamente especial al haber sido nombrado oficialmente como uno de sus grandes "Iconos". Este título tan exclusivo está reservado únicamente para un puñado de elegidos cuyas hazañas logran traspasar las fronteras de su propia disciplina e inspirar a la humanidad entera. Para el viejo Jono, apodo cariñoso de los lugareños, este galardón llega en un momento inmejorable, acallando de forma contundente los falsos rumores que hace unos meses se viralizaron en redes sociales anunciando su fallecimiento.

El adorable reptil llegó al islote de Santa Elena en el lejano año 1882 como un obsequio destinado al futuro gobernador de este territorio británico de ultramar. En aquel momento, los expertos calcularon que ya contaba con al menos medio siglo de existencia, lo que sitúa su fecha de nacimiento, siendo bastante conservadores, en torno a 1832. Teniendo en cuenta que la esperanza de vida media de una tortuga gigante de las Seychelles se sitúa en los 150 años, la increíble vitalidad de este ejemplar representa un auténtico hito de la naturaleza que los científicos ya se encuentran analizando muy de cerca.

El misterio biológico del viejo Jono

Actualmente, Jonathan comparte su rutina diaria con otras tres tortugas en los frondosos jardines de Plantation House, la residencia oficial del gobernador de la isla. A pesar de que los estragos del tiempo le han hecho perder por completo los sentidos de la vista y del olfato, los veterinarios que se encargan de su bienestar aseguran que goza de un estado de salud envidiable. El quelonio mantiene un apetito voraz y divide su tiempo entre devorar ricas zanahorias, descansar plácidamente bajo el sol y socializar activamente con sus compañeros de recinto.

Los científicos muestran un interés enorme por su caso debido a que las células de este coloso parecen no mutar de la misma manera que las de los seres humanos. Su valioso ADN está siendo meticulosamente estudiado con la firme intención de desentrañar los secretos biológicos que se esconden detrás de su asombrosa longevidad. Mientras tanto, ajeno por completo a su estatus de prodigio de la medicina y leyenda internacional, el animal sigue maravillando a los turistas y protagonizando entrañables recuerdos gráficos en la comunidad local.

Con casi dos siglos a sus espaldas, Jonathan sigue demostrando al mundo que el secreto de la eterna juventud reside en llevar una vida tranquila y tomar el sol

Nigel Phillips, el gobernador de Santa Elena, ha querido destacar el enorme valor cultural y ecológico que representa la tortuga para toda la región. El mandatario aseguró que "Jonathan ha conocido a miembros de la realeza, ha aparecido en fotografías de bodas y ha deleitado a los turistas. Es un símbolo de la resiliencia de esta isla y de su compromiso con la protección del medio ambiente". Con casi dos siglos a sus espaldas, este asombroso superviviente de la época victoriana demuestra que llevar una existencia calmada y comer bien es la receta perfecta para la eterna juventud.

FUENTE:ELCONFIDENCIAL

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