Hoy debo decir que me sentí bien al escuchar que estudiantes de UNICARIBE alzaron su voz y se opusieron a la presencia de Santiago Matías en esa casa de altos estudios para impartir una conferencia.
Y quiero aclarar algo: esto no se trata de estar en contra de una persona por el simple hecho de ser Santiago Matías. Se trata de defender la coherencia. Estamos hablando de una universidad, de jóvenes que están haciendo sacrificios, preparándose y estudiando precisamente porque entienden que la educación puede abrirles puertas y construirles un mejor futuro. Por eso me resulta contradictorio llevar a ese escenario a una persona cuya narrativa pública, en múltiples ocasiones, ha proyectado la idea de que no necesariamente hay que estudiar para alcanzar el éxito. ¿Entonces qué mensaje estamos enviando? También considero cuestionable que una universidad invite a una persona, anuncie una actividad y posteriormente la cancele después de la reacción de los estudiantes. Si se tomó la decisión de invitarlo, debieron existir previamente criterios claros sobre el contenido y el perfil del conferencista. Pero, paradójicamente, de todo esto saco algo positivo: todavía hay esperanza. Me alegra ver estudiantes que cuestionan, que analizan y que no simplemente aceptan todo lo que las redes sociales les presentan como modelo de éxito. Porque estudiar no garantiza el éxito, pero despreciar la educación tampoco debería convertirse en una filosofía de vida. Y sí, hoy me sentí bien al ver que algunos jóvenes dijeron: “¡Un momento! Nosotros no pensamos así”. Eso demuestra que todavía hay muchachos que quieren prepararse, formarse y construir su futuro con algo más que seguidores, controversias y sonido en las redes. Ahora bien, hay una frase que me queda dando vueltas en la cabeza: La publicidad la está pagando el Diablo. Porque mientras unos luchan durante años para demostrarle a nuestros jóvenes que prepararse vale la pena, otros pueden convertir el mensaje contrario en un negocio extraordinariamente rentable. Y ahí es donde debemos preguntarnos como sociedad: ¿qué estamos premiando? ¿El esfuerzo, la preparación y el conocimiento? ¿O simplemente al que consigue más ruido? Yo sigo apostando por los jóvenes que estudian, que se preparan y que entienden que el éxito no solamente se mide en dinero, seguidores o popularidad. Porque todavía hay esperanza. La publicidad la está pagando el Diablo. Porque mientras unos luchan durante años para demostrarle a nuestros jóvenes que prepararse vale la pena, otros pueden convertir el mensaje contrario en un negocio extraordinariamente rentable. Y ahí es donde debemos preguntarnos como sociedad: ¿qué estamos premiando? ¿El esfuerzo, la preparación y el conocimiento? ¿O simplemente al que consigue más ruido? Yo sigo apostando por los jóvenes que estudian, que se preparan y que entienden que el éxito no solamente se mide en dinero, seguidores o popularidad. Porque todavía hay esperanza. Publicado por- Ricardo Rosario







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