5.8.26

Lo que esta ciudad desértica puede enseñar al mundo sobre cómo combatir las muertes por calor

 Europa y gran parte de Estados Unidos están experimentando un verano boreal de un calor abrasador.


Los científicos han advertido que estas temperaturas extremas son la nueva normalidad.

Francia registró un aumento de más de 2.000 fallecimientos durante la ola de calor sin precedentes de finales de junio. En Inglaterra y Gales, los científicos estimaron que más de 2.700 personas podrían haber fallecido por causas relacionadas con el aumento de las temperaturas a raíz de una serie de olas de calor desde mayo.

Y en Estados Unidos, se registraron al menos 44 muertes relacionadas con el calor durante el fin de semana festivo del 4 de julio, a causa de las condiciones meteorológicas extremas.

Para muchos, el aumento de las temperaturas ha supuesto un golpe duro, una nueva realidad a la que la gente ha tenido que adaptarse a medida que los fenómenos meteorológicos extremos se vuelven más frecuentes e intensos con el cambio climático.

El condado de Maricopa, donde se encuentra Phoenix, registra algunas de las temperaturas más altas de Estados Unidos, por lo que se sitúa a la vanguardia de la lucha por la seguridad frente al calor, trabajando en programas que ofrecen a los residentes acceso a centros de refrigeración y aire acondicionado gratuito.

Phoenix fue la primera ciudad del mundo en contratar a un responsable de la gestión del calor en 2021.

"Hemos tenido la ventaja relativa de saber que esto va a ser un problema cada año, pero parece que se está convirtiendo cada vez más en un problema o en un fenómeno predecible en comunidades de todo el mundo", declaró a la BBC Nicholas Staab, director médico del condado de Maricopa.

¿Se puede replicar el éxito de Arizona en otros lugares?

Ladd Keith, director de la Iniciativa de Resiliencia frente al Calor de la Universidad de Arizona, le dijo a la BBC que otras localidades podrían, al igual que Phoenix, nombrar a un responsable de calor, es decir, una persona encargada de supervisar las iniciativas y coordinar la comunicación entre las oficinas gubernamentales.

"Es sumamente importante designar a alguien responsable del calor, porque el problema es que, si no es responsabilidad de nadie, nadie se ocupará de ello", afirma.

Con coordinación y comunicación, se pueden crear instalaciones como los centros de refrigeración en otras partes de EE.UU. que no están acostumbradas al calor abrasador, afirma Marlon.

Pero para ello es necesario que exista un reconocimiento y una comprensión generalizados de lo grave que puede ser el calor y de que no se trata de un fenómeno temporal, señalan los expertos.

Las olas de calor se han vuelto más frecuentes, más intensas y más duraderas debido al cambio climático provocado por el ser humano. El mundo ya se ha calentado más de 1,1 °C desde que comenzó la era industrial y las temperaturas seguirán aumentando durante algún tiempo, incluso si los países de todo el mundo reducen drásticamente las emisiones.

También es esencial que las ciudades y las administraciones comprendan que el calor no es solo un problema de salud, sino también un problema de infraestructuras y económico, según los expertos.

Las carreteras seguirán deformándose y los vuelos seguirán sufriendo retrasos a causa del calor extremo, advierte Marlon.

Pero, sobre todo, afirma Keith, es imprescindible que la gente comprenda que este calor agobiante va a continuar.

"Tenemos que dejar de planificar en función de las olas de calor históricas que hemos sufrido y empezar a planificar en función del calor que vamos a sufrir en los próximos cinco a diez años", afirma.

"Si la gente piensa que ahora hace mucho calor, va a hacer aún más calor, y va a durar más tiempo. Se van a batir récords, se puede dar casi por seguro, año tras año en todo el mundo".

BBC

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