En los últimos días hemos visto cómo algunos llamados influencers y comunicadores de la nueva ola han querido imponer la narrativa de que nacer o crecer en un barrio es motivo de vergüenza, de delincuencia o de falta de educación. No comparto esa visión.
En nuestros barrios hay miles de jóvenes trabajadores, estudiantes, emprendedores, deportistas y personas de fe que cada día luchan con dignidad para salir adelante. De nuestros barrios han surgido grandes hombres y mujeres que hoy aportan al desarrollo de la sociedad con esfuerzo, disciplina y valores.
No podemos estigmatizar a toda una comunidad por las acciones de unos pocos. El problema no es el barrio; el problema es la falta de oportunidades, de educación y de políticas que permitan a nuestra juventud desarrollar todo su potencial.
A los jóvenes de nuestros barrios les digo: no permitan que nadie les haga creer que su origen determina su destino. Si trabajan con honestidad, estudian y perseveran, podrán alcanzar sus metas.
El barrio no define a una persona; lo que realmente la define son sus valores, sus decisiones y su deseo de construir un mejor futuro.
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