No se trata de debilidad emocional ni de casualidad: detrás de ese llanto hay un proceso neurológico, afirmó el psicoterapeuta Jorge Barraca
Llorar frente a una película o al escuchar una canción es una experiencia común que revela la profundidad de las emociones humanas. Algunas personas sienten cómo se les humedecen los ojos o derraman lágrimas al conectar con historias o melodías que despiertan recuerdos y empatía.
Este fenómeno tiene una explicación psicológica clara: las películas y canciones pueden evocar vivencias personales, y sus narrativas visuales y musicales logran activar los mismos circuitos cerebrales —como la amígdala y otras áreas vinculadas a la gestión de emociones— que se activan ante situaciones reales de la vida cotidiana.
De acuerdo con Jorge Barraca, profesor de psicología y psicoterapeuta, la mente, al interpretar escenas o letras, no siempre distingue entre la ficción y la realidad, lo que permite que los sentimientos afloren con intensidad. Este proceso implica la activación de áreas cerebrales asociadas con la emoción, haciendo que la experiencia artística funcione como un detonante para el llanto.
Las personas lloran con películas y canciones porque estos estímulos recrean situaciones que despiertan recuerdos, emociones profundas o una fuerte empatía con los personajes o el mensaje, afirmó el experto a la revista ¡Hola!
El cerebro responde como si estuviera viviendo el evento, lo que puede producir lágrimas y una sensación de catarsis. Todo esto forma parte de un mecanismo psicológico natural que favorece la expresión y la gestión de las emociones, según señala el artículo.
Diferencias individuales: quiénes son más propensos a emocionarse
No todas las personas reaccionan igual ante películas o canciones. Existen diferencias marcadas en la sensibilidad emocional, que pueden deberse tanto a factores de personalidad como a experiencias previas.
Perspectiva cultural y social sobre el llanto provocado por el arte
La manera en que la sociedad percibe el llanto ante películas o canciones también influye en la disposición de las personas a expresar sus emociones. En algunas culturas, llorar en público puede estar mal visto, lo que lleva a muchos a reprimir sus lágrimas, mientras que en otros contextos se considera una muestra legítima de sensibilidad.
Además, de acuerdo con las palabras del especialista en ¡Hola!, los roles de género tradicionalmente han condicionado la expresión emocional, especialmente en lo referente al llanto.
INFOBAEZ







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