El actor estadounidense Tom Hanks ha dicho que la última película de Toy Story pone de relieve la adicción de los niños a las pantallas, un problema que, según él, genera "terror en el corazón".
La quinta entrega de la franquicia animada muestra a Woody, Buzz y Jessie amenazados por una nueva tableta con forma de rana llamada Lilypad, que cautiva a los niños de la película.
Hanks relató que el reparto se identificó con la historia porque todos han experimentado "ese desinterés" de los jóvenes que "miran hacia abajo a su teléfono, levantan la vista, vuelven a mirar hacia abajo, vuelven a levantar la vista".
"Esto es algo generacional", le dijo el actor al periodista de la BBC David Sillito.
"Cada generación tiene algo que la define tecnológicamente dentro de la sociedad, y vuelca todo en ello".
Una película novedosa
Antes de su estreno en 1995, los críticos no esperaban gran cosa de la primera Toy Story, que era vista como una película infantil con el añadido de ser el primer largometraje realizado íntegramente mediante animación por computador.
Sin embargo, Toy Story contaba con una historia cautivadora y un guion inteligente que estaban a la altura de sus impresionantes imágenes.
A los niños les encantó la idea de que los juguetes cobraran vida, mientras que los padres podían disfrutar de algunos chistes ingeniosos sembrados a lo largo de la película.
Allen contó que fue "realmente sorprendente" cuando él y el equipo vieron por primera vez cómo se veía la película, y añadió que costó un poco acostumbrarse a aquella estética.
"Cualquiera que viera la primera, comparada con la animación tradicional sobre celuloide, pensaba que se veía extraña. Era como: '¿Qué estamos viendo?'. Pero la historia era realmente inteligente y la construyeron en torno a nosotros dos", dijo, refiriéndose a él mismo y a Hanks.
Los primeros montajes de la película ya mostraban potencial, pero, según Allen, el equipo creativo tardó un tiempo en encontrar el tono cómico adecuado y en desarrollar las características de Woody y Buzz.
"Hicieron una versión que no salió muy bien", explicó. "Habían hecho una película un poco demasiado áspera".
Y añadió: "Los dos personajes estaban peleando todo el tiempo, y no resultaba muy interesante. Pero luego hicieron que Woody fuera un poco más comprensivo y Buzz un poco más, perdón por la expresión, más tonto".
"Vivía engañado por sí mismo; no se daba cuenta de que era un juguete. Y eso resultó realmente muy interesante. Además, era algo nuevo. Nunca habían hecho algo así antes", apuntó.El éxito de Toy Story dio lugar a varias secuelas, así como al spin-off de Buzz, Lightyear (2022), y generó enormes ventas de los juguetes que aparecen en la saga.
Pero, mientras que las entregas anteriores permanecieron en gran medida dentro del mundo de los juguetes, la quinta película es la primera en abordar directamente la cuestión de la tecnología, destacando tanto sus beneficios como sus riesgos.
Los críticos todavía no han emitido su veredicto sobre esta nueva entrega ni sobre la eficacia con la que trata este tema.
Joan Cusack afirmó que cree que la película "conectará" con los padres que lidian con los límites al tiempo que sus hijos pasan frente a las pantallas.
Sin embargo, Allen reconoció que cada generación tiene su propio debate sobre determinadas tecnologías, y que sus padres tenían preocupaciones similares cuando él era joven.
"En cuanto dije 'deja ese teléfono', recordé a mis padres diciendo: 'apaga esa música'", comentó entre risas.
"Cuando la radio FM llegó a Estados Unidos y empezamos a escuchar rock and roll, oíamos música constantemente. Mis padres nos decían: 'apaguen eso'. Fuéramos donde fuéramos, necesitábamos tener música sonando.
"Así que hay cierto recuerdo de todo esto. Y luego, cuando llegó la televisión, queríamos verla todo el tiempo. Por tanto, esto siempre ha existido; la evolución de este fenómeno ha estado siempre presente".
BBC







0 comments:
Publicar un comentario