Si alguna vez te has sentido más relajado después de pasear por un parque o un bosque, no es tu imaginación: es biología.
Estar al aire libre puede provocar cambios perceptibles en tu cuerpo, como la reducción de las hormonas del estrés, la disminución de la presión arterial e incluso la mejora de la salud intestinal.
No hace falta caminar durante horas para notar estos beneficios, ya que el efecto máximo se alcanza tras solo 20 minutos.
Un paseo al parque a la hora del almuerzo para comer un bocadillo en un banco varias veces a la semana puede ser beneficioso para tu cuerpo y tu mente.
Aquí tienes cuatro beneficios del contacto con la naturaleza para tu salud
El olfato, un sentido poderoso
Oler la naturaleza es tan poderoso como verla y oírla.
El aroma de los árboles y la tierra está lleno de compuestos orgánicos liberados por las plantas y "al inhalarlos, algunas moléculas pasan al torrente sanguíneo".
Willis afirmó que el pino es un buen ejemplo de esto, ya que el aroma de un bosque de pinos puede calmarte en tan solo 90 segundos y ese efecto dura unos 10 minutos.
Quizás pienses que el efecto relajante de la naturaleza es solo psicológico, pero otro estudio descubrió que incluso bebés muy pequeños, sin memoria asociada a olores específicos, se calmaban cuando se les aplicaba limoneno (compuesto obtenido de las cascaras de los cítricos), otro aroma asociado a la calma, en la habitación donde se encontraban.
Bacterias beneficiosas para el intestino
Además de calmar la mente, la naturaleza también puede ayudar a mejorar tu microbiota intestinal, ya que la tierra y las plantas están llenas de bacterias beneficiosas.
"Son el mismo tipo de bacterias beneficiosas que compramos en probióticos o bebidas", explicó Willis.
El profesor Ming Kuo ha estudiado el efecto en factores como la susceptibilidad a las infecciones y la salud mental, y afirma que inhalar ciertos elementos puede mejorar el estado de ánimo; además, los compuestos antimicrobianos liberados por las plantas, llamados fitoncidas, podrían ayudar a combatir enfermedades.
El doctor Chris van Tulleken, científico especializado en infecciones, aseveró que la naturaleza es un entorno estimulante que "activa el sistema inmunitario".
El experto anima a sus hijos a jugar con tierra en el bosque, que luego inhalan por la nariz o la boca.
Lleva la naturaleza contigo
Claro que no todo el mundo puede ir al bosque cuando lo desee, pero la buena noticia es que no es necesario.
Según Willis, incluso pequeños toques de naturaleza en casa pueden marcar la diferencia.
Visualmente, se ha demostrado que flores como las rosas blancas o amarillas producen el mayor efecto calmante en la actividad cerebral.
En cuanto a los aromas, un difusor con aceites esenciales como el pineno puede ayudarte a sentirte tranquilo.
Y si todo lo demás falla, incluso una foto de un bosque puede ayudar.
Las investigaciones demuestran que mirar imágenes de la naturaleza en la computadora o simplemente contemplar algo verde puede desencadenar los mismos cambios relajantes en las ondas cerebrales y reducir el estrés.
"Todo ayuda", afirmó el profesor Ming Kuo.
BBC







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