Hoy vuelvo a tocar un patrón que se ha hecho sistemático en este gobierno:el recule presidencial cada vez que un funcionario toma una decisión que el pueblo repudia. El caso más reciente lo vimos con el Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre (INTRANT) y la disposición sobre la emisión de licencias a personas mayores de 65 años con vigencia de apenas dos años. Una medida que generó rechazo inmediato, indignación colectiva y cuestionamientos por todos lados. ¿Y qué pasó después? El presidente tuvo que dar marcha atrás. Y no es la primera vez. Esto evidencia algo preocupante: funcionarios que toman decisiones sin medir el impacto social, sin escuchar a la gente, sin análisis previo… y al final, quien paga el costo político es el presidente. Porque cuando hay que recoger, recoger mal hecho, siempre es desde arriba. Este tipo de improvisaciones: • Deterioran la imagen del gobierno • Golpean la credibilidad institucional • Y le cuestan dinero al Estado en procesos mal diseñados que luego hay que corregir Gobernar no puede ser un ensayo y error con la paciencia del pueblo. La pregunta es clara: ¿Quién asesora? ¿Quién evalúa? ¿Quién mide consecuencias antes de ejecutar? 🎙️ Siempre de frente, presente donde se necesita.\ Publicado por- Ricardo Rosario







0 comments:
Publicar un comentario