Hoy hago un llamado responsable a los llamados musicólogos, luego del comunicado donde prácticamente desafían a la ministra de Interior y Policía, Faride Raful, respecto a las medidas para controlar las actividades y el ruido excesivo. Entendamos algo: ninguna sociedad puede avanzar si el orden y la tranquilidad de la mayoría se ven afectados por intereses particulares. La música es cultura, alegría y parte de nuestra identidad, pero eso no puede convertirse en una excusa para alterar la paz de comunidades enteras que merecen descansar y vivir tranquilas. Las autoridades tienen el deber de regular, y los organizadores tienen el deber de cumplir. El diálogo siempre será el mejor camino, pero el desafío y la confrontación solo aumentan el problema. No podemos normalizar el caos ni las amenazas disfrazadas de reclamos. La convivencia exige respeto de ambas partes. 🔥🇩🇴
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