En El Salvador, algunas salas de emergencia están "abarrotadas", asegura Rafael Aguirre, médico internista con 19 años de carrera y presidente del Sindicato de Trabajadores Médicos del Seguro Social (Simetrisss).
"En ocasiones, hasta 80 pacientes esperan por cuartos de operaciones", comenta.
Hechos como esos hacen que ponga en duda los resultados de la nueva plataforma de inteligencia artificial para gestionar la salud pública que impulsa el gobierno del presidente Nayib Bukele, quien, a pesar de llevar unos pocos meses en funcionamiento, ya reivindica su "éxito".
"Se nos habla de datos, pero ¿cómo los confirmamos? Creo que no abarca el porcentaje de la población que mencionó el mandatario", subrayó Aguirre en entrevista con BBC Mundo.
Hace una semana, Bukele anunció en cadena nacional el inicio de una "segunda fase" de DoctorSv, una app que opera con tecnología de inteligencia artificial de Google Cloud y que gestiona citas, sugiere diagnósticos, tratamientos y pruebas de laboratorio.
¿Cómo funciona DoctorSv?
La cadena nacional del 14 de abril para anunciar la segunda fase de DoctorSv fue muy al estilo Bukele.
El presidente, sentado en un sillón, flanqueado por expertos en salud pública y representantes de Google y del CAF. Detrás tenían un despacho perfectamente ordenado en un green screen.
Desde ahí lanzó una promesa: "Cada salvadoreño tendrá una persona, voy a llamar persona a la inteligencia artificial, 24 horas al día, siete días a la semana, pendiente de su enfermedad crónica".
Con esa frase resumía el propósito de la nueva fase, en la que la app acompañará a quienes padecen enfermedades crónicas, cuyo estado puede empeorar si fallan en su tratamiento.
El médico y experto en IA para la salud Edgardo Von Euw puso el problema en números: la adherencia a este tipo de programas no alcanza el 60%.
"Si el paciente no va a hacerse los análisis, la inteligencia artificial nos avisa. Hace un seguimiento permanente para advertir al médico que no ha ido. Pero, además, paralelamente, genera mensajes automáticos al paciente para decirle que ha abandonado su tratamiento", sostuvo.
El proceso comienza antes de que el paciente vea a un médico.
Las interrogantes
"No estamos en desacuerdo con DoctorSv, lo que no nos parece correcto es que haya preponderancia para esta plataforma, tanto en presupuesto como en insumos", dice, en entrevista con BBC Mundo, el internista Iván Solano, presidente del Colegio de Médicos de El Salvador.
Solano describe un sector salud con desabastecimiento de medicamentos y tiempos prolongados de espera para ver especialistas o realizarse exámenes.
Aunque reconoce que DoctorSv puede "descongestionar el sistema" y que la app "resuelve de forma inmediata los problemas de algunos sectores de la población".
Aguirre, por separado, relata que algunos de sus pacientes que usan insulina tienen que comprar ellos mismos las jeringas para administrarse el medicamento.
"Pacientes con operaciones abdominales, como colostomía o ileostomía, necesitan bolsas para sus heces porque no logran controlar las evacuaciones. Se les da una bolsa cada dos días. Normalmente están hechas para una utilización no mayor de cuatro horas", describió.
La financiación del proyecto también es motivo de cuestionamiento para Solano, porque no proviene de un fondo recurrente.
"No es un ahorro institucional, es un préstamo", señala.
A eso se suma que se desconoce quién quedaría a cargo de la aplicación tras la salida de Google, cuyo contrato con el gobierno de El Salvador será de siete años, según un correo electrónico que enviaron portavoces de la empresa a este medio.
Tampoco se sabe qué acuerdo tiene Google para el uso de los datos de los pacientes, aunque afirmó a BBC Mundo que "pertenecen al cliente".
El gigante tecnológico no contestó si recibe algún pago por el uso de su tecnología.
Con una población de 6,4 millones, poco más del 17% de los salvadoreños está registrado en DoctorSV.
Y muchos en El Salvador viven en zonas con difícil conexión a internet o no cuentan con dispositivos móviles.
Dependen de un sistema de salud tradicional que hoy, como describe Aguirre, continúa con enormes carencias.
"No queremos satanizar el uso de la app", comenta.
"Pero no puedes tener un sistema de telemedicina carísimo y fomentar el uso y la eficiencia privada, precarizando la atenc
BBC







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