Escuchar todas las voces también es hacer justicia.
En los últimos días hemos hablado del conflicto que involucra a la Sociedad Mutualista y a los jóvenes que ocupan esas instalaciones. Sin embargo, luego de escuchar la versión de estos últimos, queda claro que la situación no es exactamente como algunos la han presentado. Por eso, más que alimentar el enfrentamiento, hago un llamado a que se busque una salida responsable, justa y dialogada. Los conflictos comunitarios no se resuelven dividiendo, sino entendiendo las realidades de cada parte. A nuestra juventud hay que apoyarla, orientarla y abrirle oportunidades, no convertirla en enemiga de la sociedad. Cuando una comunidad se enfrenta a sus propios jóvenes, algo no estamos haciendo bien. Que prevalezca el diálogo, la sensatez y el compromiso con el futuro. Porque el desarrollo de un pueblo también se mide por cómo trata a su juventud.







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