Esta isla artificial, construida para defender Copenhague durante la Primera Guerra Mundial, se transformó con el paso de las décadas en destino turístico con puerto deportivo, restaurante y alojamiento. Ahora está a la venta
Esta antigua fortaleza de la Primera Guerra Mundial, construida sobre una isla artificial para defender el estrecho de Öresund, (desde el siglo XVI este enclave fue origen de intensos conflictos bélicos entre Suecia y Dinamarca/Noruega por el control del Báltico), se convirtió con el paso del tiempo en destino turístico con puerto deportivo propio, restaurantes y alojamiento. Ahora, ha colgado el cartel de 'se vende' por cerca de 10 millones de euros.
Flakfortet, que así se llama esta isla, fue levantada entre 1910 y 1916 como parte del sistema defensivo marítimo diseñado para proteger Copenhague. Nacida con vocación militar, estaba preparada para albergar a unos 550 soldados y equipada con artillería pesada para vigilar uno de los corredores marítimos más estratégicos del norte de Europa, la conexión natural entre el mar del Norte y el Báltico.
Sin embargo, desde aquella fortaleza nunca se llegó a disparar ni un solo tiro. Dinamarca mantuvo la neutralidad durante la Primera Guerra Mundial y aquel bastión pensado para el combate quedó como un testigo mudo de una época de tensiones. Sin embargo, durante la Segunda Gran Guerra, fue un punto crucial para la huida de judíos daneses hacia Suecia, facilitada por pescadores locales. Décadas después, lo que fue una plataforma de armas se ha transformado en un territorio singular que combina patrimonio histórico, turismo náutico y oportunidades de inversión.
Un bastión creado en I Guerra Mundial
Flakfortet se encuentra a unos ocho kilómetros del puerto de Copenhague, en plena llanura de Saltholm. La isla fue construida con aproximadamente dos millones de toneladas de piedra de cantera, hormigón y arena, un esfuerzo titánico que dio forma a unas 3,1 hectáreas de superficie artificial en mitad del estrecho.
El precio de salida ronda los 74,5 millones de coronas danesas, es decir, casi 10 millones de euros al cambio, según la agencia inmobiliaria Lintrup & Norgart, encargada de la operación. No es la primera vez que se intenta vender: ya estuvo en el mercado en 2015 sin encontrar comprador, y ahora sus actuales propietarios, la empresa sueca Malmökranen AB, vuelven a probar suerte tras casi 25 años al frente del complejo.
La singularidad del enclave limita el perfil de los posibles interesados. Desde la agencia apuntan a empresas especializadas en inversiones únicas o a particulares con alto poder adquisitivo que busquen un lugar apartado y exclusivo. Tampoco se descarta que el propio Estado danés pueda valorar su adquisición si considera su ubicación estratégica entre Copenhague y Malmö.De base militar a destino turístico
Tras permanecer bajo control del ejército danés durante décadas, la fortaleza fue abandonada en 1968. Las armas se desmontaron y las casamatas quedaron vacías. Lo que parecía el final de su historia militar marcó en realidad el inicio de una segunda vida muy distinta.
A partir de los años setenta, comenzó su reconversión. La Unión de Vela de Copenhague llegó a alquilar el espacio, y los antiguos emplazamientos de los cañones se transformaron en amarres. El comedor de oficiales se convirtió en restaurante y, poco a poco, la isla empezó a atraer a navegantes, excursionistas y curiosos interesados en su pasado.
El gran salto llegó en 2001, cuando Malmökranen compró la isla por apenas tres millones de coronas danesas (unos 400.000 euros), una cifra muy inferior a la actual. Desde entonces se han invertido recursos en modernizar las instalaciones: se habilitaron alojamientos, salas de conferencias, restaurante, infraestructuras para eventos y una conexión regular en ferry con Copenhague que facilita la llegada de visitantes y trabajadores.
Un paraíso autosuficiente en el Öresund
Hoy, Flakfortet es un punto de referencia para quienes navegan por el Öresund. En temporada alta puede recibir hasta 50.000 visitantes, muchos de ellos aficionados a la vela y a los deportes acuáticos que encuentran en su puerto deportivo un lugar protegido por un rompeolas histórico, construido originalmente para resguardar los cañones.
El complejo cuenta con más de 30.700 m2 de superficie total, de los cuales cerca de 9.900 m2 están edificados. Además de restaurante y espacios para eventos, dispone de instalaciones sanitarias modernas para marineros y servicios pensados para estancias cortas o escapadas estivales. Incluso tiene helipuerto, lo que refuerza su carácter exclusivo.
Uno de sus aspectos más llamativos es la autosuficiencia. La isla dispone de una planta desalinizadora que produce agua potable a partir del mar y de generadores propios que garantizan el suministro eléctrico. Esa autonomía resulta clave en un enclave aislado y aumenta su atractivo tanto para proyectos turísticos como para iniciativas empresariales.
Flakfortet aguarda nuevo propietario que estará obligado a dejar la isla abierta al público
No obstante, la venta está sujeta a condiciones estrictas. Desde 2002, Flakfortet está protegida como monumento histórico, lo que obliga a que cualquier reforma estructural cuente con la autorización de la Agencia Danesa de Palacios y Patrimonio Cultural. Además, se mantiene una exigencia clara: la isla debe permanecer abierta al público, independientemente de quién sea su futuro propietario. Ahora, Flakfortet aguarda a ese nuevo dueño que escriba su próxima página entre la memoria de la guerra y el pulso intenso del turismo.







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