30.1.26

Cómo cuidar tus uñas en verano y qué rutina adoptar para que no se estropeen

 El sol, la humedad y el cloro pueden afectar la apariencia y resistencia de las manos. Expertos internacionales explican qué pasos seguir para mantenerlas en óptimas condiciones durante la temporada cálida



Las uñas cumplen una función protectora y son un reflejo del estado general de salud. Su aspecto puede advertir sobre deficiencias nutricionales, problemas metabólicos o exposición a agentes externos agresivos. Mantenerlas fuertes y saludables exige una combinación de alimentación adecuada, higiene y rutinas de cuidado específicas, sobre todo en verano, cuando factores como el sol, el agua y la arena aumentan el riesgo de deterioro. Adoptar medidas preventivas y adaptar los cuidados al clima resulta clave para evitar daños y preservar la integridad de las uñas.

Durante la temporada estival, las uñas suelen estar más expuestas a condiciones que favorecen su debilitamiento. El sol, la humedad constante y el contacto con la arena o productos químicos presentes en las piscinas alteran la estructura de la lámina ungueal. Los baños prolongados en el mar o la piscina favorecen la resequedad, lo que lleva a una mayor fragilidad y rotura.


El uso de calzado cerrado o de punta durante jornadas calurosas facilita la aparición de uñas encarnadas, molestia frecuente en verano según la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos.


Cómo cuidar las uñas en verano

Para minimizar el impacto de los agentes estivales, los especialistas recomiendan una serie de prácticas sencillas. Mantener las uñas cortas y limpias reduce el riesgo de lesiones y dificulta la acumulación de suciedad. Según la Cleveland Clinic, es preferible utilizar limas de vidrio, cartón o diamante, ya que las de metal pueden dañar aún más la placa ungueal.

La hidratación es fundamental. Aplicar crema hidratante en manos y uñas antes de dormir permite que los principios activos penetren y actúen mientras el cuerpo descansa. A lo largo del día, secar correctamente las manos y uñas tras cada baño previene la humedad excesiva, uno de los principales factores de ablandamiento y quiebre.

El uso de guantes de goma al manipular productos de limpieza protege frente a químicos agresivos que deterioran la estructura ungueal. Las cremas de protección solar son imprescindibles, aunque deben retirarse los residuos de las uñas para evitar que deterioren la manicura.

Respecto a los esmaltes, los tonos oscuros y fuertes resisten mejor la decoloración causada por el sol y el cloro de las piscinas. Los expertos aconsejan dejar períodos de descanso entre aplicaciones y preferir productos libres de sustancias químicas agresivas. Si se utilizan manicuras semipermanentes, se debe tener en cuenta la advertencia publicada en la revista científica Nature sobre el riesgo incrementado de cáncer de piel por la exposición a lámparas de secado UV.

Qué rutina de cuidados integrar para evitar el deterioro de las uñas

Un abordaje integral comienza con la alimentación. Una dieta rica en proteínas, vitaminas y minerales, como la biotina, el zinc y el hierro, favorece una estructura ungueal resistente. Los alimentos recomendados incluyen lácteos bajos en grasas, huevos, bananas, cereales, nueces y carne magra de cerdo. Si el médico lo considera necesario, puede prescribir suplementos específicos.

El corte adecuado también forma parte de la rutina. Las uñas de las manos deben cortarse en forma redondeada para evitar enganches, mientras que las de los pies se deben mantener rectas para disminuir el riesgo de uñas encarnadas. Los instrumentos utilizados deben estar limpios y bien afilados para prevenir infecciones.

Evitar el uso de las uñas como herramientas, como abrir latas o raspar superficies, ayuda a preservar su integridad. Morderse las uñas o cortar las cutículas sin la higiene adecuada puede causar microfisuras por las que ingresan gérmenes, debilitando la estructura y favoreciendo infecciones.

El descanso entre aplicaciones de esmalte, el uso de endurecedores y la elección de productos no agresivos contribuyen a mantener las uñas en condiciones óptimas. Es recomendable alternar períodos con y sin esmalte para permitir la recuperación natural de la lámina ungueal.

Qué significa tener rayas en las uñas

La presencia de líneas o rayas en las uñas puede tener múltiples causas. Las más comunes son las líneas longitudinales, que suelen asociarse al envejecimiento o a pequeños traumatismos repetidos. Según MedlinePlus, las enfermedades de la tiroides, tanto el hipertiroidismo como el hipotiroidismo, pueden provocar fragilidad y la aparición de bandas o separación entre la lámina y el lecho ungueal.

Además, la American Academy of Dermatology (AAD) informa que las líneas verticales suelen asociarse con el envejecimiento natural o la deshidratación, mientras que las horizontales pueden señalar periodos de estrés físico o enfermedades sistémicas. La Mayo Clinic recomienda consultar con un dermatólogo ante la aparición de cambios persistentes en la textura, color o forma de las uñas, ya que podrían ser síntoma de deficiencias nutricionales o trastornos médicos.

Enfermedades sistémicas como la diabetes también generan cambios en la coloración y textura de las uñas, haciéndolas más susceptibles a estrías, engrosamiento y quiebre. Las infecciones micóticas o la psoriasis pueden comprometer la estructura, derivando en la presencia de líneas, descamación o cambios de color.

Ante la aparición de cualquier alteración persistente, los expertos recomiendan consultar a un dermatólogo, quien podrá identificar si se trata de un signo de enfermedad subyacente o de una consecuencia del entorno.

Las uñas son parte de la imagen personal y de la salud integral, por lo que requieren atención periódica. Incorporar hábitos de cuidado, protección y consulta médica ante anomalías es esencial para disfrutar del verano sin comprometer la salud ungueal.

INFOBAEZ

0 comments:

Publicar un comentario