María Luisa Solórzano, una bisabuela de 87 años, desafía todos los estereotipos al practicar pole dance desde hace una década y lanzar un mensaje que se ha hecho viral: "No hay edad para hacer ejercicio"
Tiene 87 años, 10 hijos, 14 nietos y 9 bisnietos, pero también una fuerza y una elasticidad que sorprenden a cualquiera. Esta abuela mexicana, llamada María Luisa Solórzano Arroyo, se ha convertido en protagonista de una historia viral al practicar pole dance desde hace una década y lanzar un mensaje claro: "No hay edad para hacer ejercicio".
Lejos de los estereotipos sobre la vejez, María Luisa se sube a la barra vertical con ropa deportiva y una sonrisa que no se borra. En los vídeos difundidos por el estudio donde entrena, se la ve realizando giros y figuras que requieren coordinación, potencia en brazos y abdomen, y, sobre todo, determinación. Ella misma se presenta sin rodeos: «Tengo 10 hijos, 14 nietos y 9 bisnietos».
Su historia ha corrido como la pólvora en redes sociales porque rompe moldes. Madre, abuela y bisabuela, reivindica su autonomía y su derecho a cuidarse. Asegura con naturalidad que "soy la mujer más feliz del mundo", dejando claro que la edad no ha sido un freno, sino un impulso para demostrar que el movimiento también forma parte de la longevidad activa.
Una década desafiando prejuicios
María Luisa empezó en el pole dance hace diez años, una disciplina que no es habitual entre personas de su generación. El ejercicio que ella practica, el pole fitness, combina fuerza, resistencia y elasticidad sobre una barra vertical, un entrenamiento exigente que ella afronta con constancia. "Como todo, nos cuesta un poquito de trabajo, pero no me rindo".
Además de entrenar, presume de resultados. "A pesar de que yo tengo 87 años, soy muy vanidosa, me gusta tener fuerza en los brazos, que la panza (abdomen) se me marque", comenta en uno de los vídeos. Cuando le preguntan si le da vergüenza practicar pole dance a su edad, responde tajante: "A mí no me da pena. No hay edad para ninguna actividad de ejercicio, no hay edad para lo relacionado con el fitness".
Su mensaje va más allá del deporte. Observa con preocupación cómo muchas mujeres mayores reducen su vida al ámbito doméstico. "Veo a esas señoras mayores como yo, que están en sus casas, y eso está mal. Se oxidan", lamenta. Y lanza una reivindicación directa: "No nacimos nada más para estar en la casa, atendiendo al marido y a los hijos. No. Debemos catalogarnos nosotras que sí valemos como mujeres y valemos mucho
EL CONFIDENCIAL







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