"Tal vez deberíamos tomar el ejemplo de los pueblos del Cáucaso, donde la gente se casa muy joven", dijo el mandatario ruso, omitiendo el daño que conlleva esta práctica y las secuelas que deja cuando no existe consentimiento y libre elección de los involucrados
El problema detrás del matrimonio infantil
El matrimonio infantil tiene precedentes en Rusia. Desde el año 1991, cuando cayó la Unión Soviética y se conformó la Federación Rusa, la ley para el matrimonio se fijó en 18 años para ambos sexos. El matrimonio infantil se había prohibido formalmente desde 1918, con algunas excepciones desde los 16 años.
Las palabras de Putin causan revuelo. Si hablamos del Cáucaso, una investigación de la organización Equality Now titulada «Rompiendo barreras: abordando el matrimonio infantil, temprano y forzado en Eurasia» (2024) muestra que el matrimonio infantil, precoz y forzado sigue siendo un problema persistente en la región.
Los datos de Azerbaiyán reflejan esta brecha. Las cifras oficiales registraron «1279 nacimientos vivos de madres menores de 18 años en 2024, mientras que solo 185 matrimonios registrados involucraron a menores ese mismo año». Un caso que cobró fama este 2025 ocurrió en Shirvan, una ciudad en Azerbaiyán, cuando una joven embarazada de 17 años murió el día de su boda. Todos estos casos no hacen más que reiterar los riesgos de esta práctica, la cual ahora Putin pretende promover con el único propósito de aumentar la tasa de natalidad en Rusia.
Multas contra quienes promuevan no tener hijos
En 2024 y 2025, los nacimientos en Rusia continuaron disminuyendo, rondando los 1,2 y 1,3 millones al año, cifras que no alcanzan el reemplazo de población, de acuerdo con el portal The Moscow Times. En cuanto a la tasa promedio de hijos por mujer, ronda los 1,4, muy por debajo del umbral de reemplazo generacional de 2,1.
Esta caída de la natalidad se explica por varios factores. Estos abarcan los costos de vida, que incentivan a muchas parejas a tener menos hijos. Además, la guerra en Ucrania ha retirado a miles de hombres jóvenes del país (y con ello potenciales futuros padres), lo que afecta a la demografía general. El gobierno ruso lo cataloga como una situación «catastrófica», mientras que anuncia estímulos económicos, como pagos a familias con hijos.
Pero como todo sistema autoritario, Putin apela a medidas extremas para lograr su objetivo. El año pasado la Duma Estatal (parlamento) aprobó de manera unánime un proyecto de ley que prohíbe lo que los legisladores llaman “propaganda a favor de estilos de vida child-free”. Desde entonces, toda persona puede recibir una multa de hasta 400.000 rublos (casi 5000 dólares) si promueve “propaganda” de no tener hijos
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