Si hay un asunto políticamente relevante en la actual coyuntura es el hecho de que las agujas del reloj del presidente Danilo Medina han empezado a girar en contra de su proyecto reeleccionista.
El tiempo, el implacable, está generando efectos desgastadores a la figura del presidente Medina, que se expresan en el desmarque de importantes funcionarios de su gobierno del proyecto de reelección para un tercer período consecutivo.
Los nubarrones reeleccionistas en torno al presidente Medina están cobrando un alto costo político que pudiera acentuar la percepción del fantasma de la “soledad del poder”.
Antonio Isa Conde no es tan sólo el ministro de Energía y Minas; sobre todo es un viejo colaborador del mandatario que permaneció a su lado en tiempos difíciles, como en el 2008 cuando la mayor parte de los actuales funcionarios y miembros del Comité Político del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) lo abandonaron para montarse en el tren de la reelección de Leonel Fernández.Pese a no ser un político de profesión, Isa Conde ha sido un personaje “clave” para la resolución de problemas políticos, a la vez que un “acicate anímico” del actual mandatario en su proyecto de alcanzar la Presidencia de la República.
“Dos períodos y basta”, ha sentenciado el ministro Isa Conde con la contundencia de quien habla a un amigo a quien le quiere preservar su obra de gobierno y su figura histórica.
Las declaraciones del funcionario fueron precedidas la pasada semana del anuncio del también influyente ministro de Economía, Isodoro Santana, quien dijo que no creía que el presidente Medina echaría por la borda los logros de su gestión con un nuevo intento de reforma constitucional para la reelección.
Prestigio
En un gobierno con un “staff” de ministros con un bajísimo índice de calidad de desempeño, Santana e Isa Conde son ministros con prestigio académico y con estrechos lazos con la sociedad civil y el sector del empresariado que cargó sobre sus hombres la candidatura de Medina en el 2012.
En un gobierno con un “staff” de ministros con un bajísimo índice de calidad de desempeño, Santana e Isa Conde son ministros con prestigio académico y con estrechos lazos con la sociedad civil y el sector del empresariado que cargó sobre sus hombres la candidatura de Medina en el 2012.
Pero, la “gingivitis” que genera la reelección a lo interno del PLD y del Gobierno no es nueva. Ya anteriormente Gedeón Santos, otro cercano colaborador del gobernante, le había advertido que los terceros períodos consecutivos son problemáticos.
Santos, embajador dominicano ante la Organización de los Estados Americanos (OEA), conoce muy bien cuál es la temperatura del tema de la reelección presidencial en el organismo multilateral que vela por la calidad de la democracia en las naciones de la región.
Santos, embajador dominicano ante la Organización de los Estados Americanos (OEA), conoce muy bien cuál es la temperatura del tema de la reelección presidencial en el organismo multilateral que vela por la calidad de la democracia en las naciones de la región.
Ante el desenlace de los acontecimientos de los últimos días, analistas cuestionan, tras bastidores, si esas “quintas columnas” de la reelección han surgido espontáneamente o si, por el contrario, actúan por mandato se sectores diplomáticos y empresariales que desean enviar un “mensaje” al presidente Medina a través de funcionarios que gozan de credibilidad e independencia.
El desgaste
En la cultura política dominicana y latinoamericana se señala que al final de cada mandato los presidentes sienten la soledad del poder, un fenómeno caracterizado por el desgaste en el ejercicio de la cosa pública y por un creciente aislamiento de los gobernantes de sectores que le han sido leales.
El novelista paraguayo Augusto Roa Basto trató el tema en su obra “Yo el Supremo”, en la que presenta la vida de José Gaspar Rodríguez de Francia, también conocido como el Doctor Francia, uno de los personajes más controvertidos de la historia sudamericana, héroe y dictador, alabado y combatido por las más disímiles fuerzas, quien finalmente terminó aislado por aquellos que se sirvieron de su portentosa figura política.
Pese a que abordó el asunto en distintas tramas, es en su novela “El Otoño del Patriarca” donde Gabriel García Márquez muestra el rostro de una realidad decrépita que anuncia el final de un régimen autoritario.
Sin embargo, hoy día la noción de la “soledad del poder” no se asocia solamente a esas visiones decadentes de los gobiernos; sino que se relaciona con la calidad de los funcionarios que acompañan a los presidentes, a fin de evitar que pierdan el norte de sus objetivos.
En ese contexto, las posiciones de ministros como Isa Conde e Isidoro Santana son calificadas por seguidores del presidente Medina como “actos de traición” o, de otro lado, voces extemporáneas que se anticipan a la decisión del mandatario.
Pese a esa narrativa, las posiciones de esos ministros podrían representar rupturas con sectores claves que se expresan en pugnacidades dentro y fuera del gobierno.
Pese a esa narrativa, las posiciones de esos ministros podrían representar rupturas con sectores claves que se expresan en pugnacidades dentro y fuera del gobierno.
Según las últimas encuestas, casi el 70 por ciento de la población rechaza la reforma constitucional para la reelección y las iglesias católica y evangélica han dado una voz de alerta respecto de señales autoritarias en el horizonte político dominicano.
En adición a ello, legaciones diplomáticas extrajeras como la norteamericana han sido reiterativas sobre la necesidad de que se respeten las reglas del “juego político” y que no se desconozca la institucionalidad.
Ni tú, ni yo
La gran interrogante es ¿cruzará Danilo Medina el Rubicón de la reforma constitucional para intentar la reelección a pesar de la oposición de una parte de su partido o seguirá como Convidado de Piedra mirando que la cohesión de su gobierno se le desmorona en las manos?
Para algunos observadores políticos, ninguna de esas dos posibilidades está en el tablero del gobernante. En la lontananza peledeísta se vislumbra un acuerdo con Leonel Fernández para la distribución del poder y para una posible reforma constitucional no reeleccionista, pero que borre el “nunca jamás” del artículo 124 de la Constitución.
Para otros, la salida sería la manida tesis del “ni tú, ni yo” que obligaría a buscar una “tercera opción” para la candidatura presidencial del 2020.
Sin embargo, en un eventual tablero de negociación, esos objetivos no están en juego para Leonel Fernández, quien debe mantener la coherencia de su discurso en torno a que “la Constitución es sagrada, la Constitución no se toca”.
Del otro lado, el presidente del PLD tampoco podría apoyar una “tercera vía” para las presidenciales del 2020, ya que rompería la coherencia de su discurso de “no hay marcha atrás”, motivación que le ha permitido relanzar su figura política de cara a los próximos comicios.
En un escenario así, surge la pregunta ¿qué hará Danilo Medina? ¿hablará al país? o ¿mantendrá la densa atmósfera política que se respira en el país hasta el 16 de agosto cuando pronuncie el último discurso de su mandato?.
EL NACIONAL






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