Se dice que la globalización avanza para homogeneizar el mundo y
estandarizar las sociedades, de forma que no encontremos diferencias
entre la gente que vive en París y los que viven en Kuala-Lumpur. Esto
puede ser el resultado, ciertamente, de una globalización cultural, pero
en lo que respecta a la globalización económica (la más importante), la
realidad demuestra que, más que homogeneizar sociedades, lo que está
consiguiendo la globalización es agrandar las diferencias sociales.
En un mundo urbano como el actual, la mejor muestra para analizar la
sociedad es la ciudad. Y como la globalización ha afectado con mayor
impacto al mundo en desarrollo, son las grandes ciudades del Sur los
espacios que mejor reflejan los efectos negativos de este proceso
global. Un claro ejemplo lo encontramos en Bombay (Mumbai), la ciudad
más poblada de la India, que será pronto el país más poblado del mundo.
Con un área metropolitana de más de 21 millones de habitantes, Bombay
es una ciudad donde la riqueza y la pobreza conviven casi de forma
natural. Es un centro financiero, tecnológico, empresarial y económico
que intenta hacerse un hueco en los circuitos mundiales. De hecho los estudios
apuntan a que en la actualidad ya es una ciudad global.
Una ciudad
global en la que viven algunas de las personas más ricas de Asia, como
Mukesh Ambani, con una fortuna de 27.000 millones de dólares. Al mismo
tiempo, el 60% de los habitantes de Bombay viven en situación de pobreza
extrema, sin acceso a agua corriente, luz o gas. Más que habitantes,
son supervivientes. Es normal ver a niños recolectando basura de los
vertederos que se forman dentro de los barrios más pobres. La gran
mayoría de la población vive en barriadas informales, en los llamados slums, donde no hay ningún tipo de servicio público.
En Bombay encontramos los dos males que ha engendrado la
globalización: el crecimiento económico que reporta grandes beneficios a
una minoría y la exclusión social de aquellos que no poseen otra cosa
que sus manos para trabajar. Por ello, relacionado directamente con
estas dos realidades, en Bombay podemos encontrar al mismo tiempo la
casa más cara y la casa más pobre del mundo.
La casa más cara del mundo
La globalización ha permitido que un vecino de Bombay pueda tener 168
coches de lujo y una piscina en el interior de su casa. Eso era
impensable hace cincuenta años. Debemos celebrar que el crecimiento
económico y la economía de mercado hayan llegado a todos los rincones
del mundo y hayan permitido prosperar a (algunas) personas.

En el periodo 2007-2011 el número de multimillonarios en Bombay aumentó un 57%. Actualmente ya son 557 las
personas que en esta ciudad disfrutan de una fortuna billonaria. Bombay
lidera el ránking, muy por delante de la segunda ciudad india con más
multimillonarios (Delhi, con 147).
La zona Sur de Bombay es donde viven las personas más ricas
y donde se encuentran las sedes de las grandes empresas. Allí, el
hombre más rico de la India, Mukesh Ambani, accionista principal del
grupo Reliance Industries, se ha gastado alrededor de 1.000 millones de dólares en su nueva casa, la Torre Antilia.

Hacer un repaso de las comodidades que ofrece este edificio es
profundizar en los efectos de la globalización aplicada en países
subdesarrollados: gimnasio privado, jardines, piscina, helipuertos,
teatro… todo tipo de lujo para una casa de 27 pisos de altura. Lujos que
sorprende encontrar en una de las ciudades con más pobreza del mundo.
Aunque realmente no ha de sorprender, pues no se puede entender la
existencia de un gimnasio privado dentro de una casa particular sin
tener en cuenta que el 60% de la población vive bajo el umbral de la
pobreza. El gimnasio privado y la población empobrecida están
directamente relacionados y se necesitan mutuamente para existir.
La casa más pobre del mundo
Para encontrar algunos de los hogares más empobrecidos del mundo no
hace falta alejarse mucho de la Torre Atilia. Pocos kilómetros al norte
de la residencia del Sr. Ambani se encuentra la barriada de Dharavi, el slum más grande de Asia.
Los slums, conocidos como favelas en Brasil,
son asentamientos informales donde se hacina población empobrecida.
Estos espacios urbanos carecen de servicios y de planificación. Las
viviendas son de autoconstrucción y no hay seguridad alguna. El aspecto
de Dharavi es el siguiente:
Muy diferente a la fotografía del barrio donde se encuentra la Torre
Antilia, y sin embargo estamos hablando de la misma ciudad. Muchos
comienzan a referirse a Bombay como “Slumbai”, por la gran cantidad de
barriadas informales que hay. Según el Banco Mundial, el 54% de la población de esta ciudad vive en slums, y en el año 2025 serán más de 22 millones las personas que habiten estos espacios marginales en Bombay.
Se calcula que cada día llegan a Bombay entre 100 y 200 nuevas
familias procedentes del ámbito rural. Este acelerado crecimiento
demográfico dificulta la ordenación del espacio urbano y la correcta
distribución y atención de la población. Las autoridades quedan
desbordadas y la gente no tiene otra opción que “buscarse la vida”, es
decir, construirse su propia vivienda, proveerse de seguridad, aceptar
cualquier trabajo a cualquier precio…
En la barriada de Dharavi los sueldos pueden llegar hasta las 185
rupias (menos de 2 dólares al mes), una cantidad claramente insuficiente
para vivir dignamente. Mientras que en las mansiones del Sur de Bombay
pueden llegar a consumirse 500.000 litros de agua al mes, la población
de muchos slums sólo reciben agua durante una hora y media para satisfacer las necesidades básicas.





