
Los Ángeles (EE.UU.), 11 ago (EFE).- El famoso actor de Hollywood
Robin Williams fue hallado muerto hoy en su domicilio en el norte de
California (EE.UU.), según un comunicado de la oficina del alguacil del
condado de Marin, que investiga un posible suicidio del ganador de un
Óscar por “Good Will Hunting” (1997).
El intérprete estaba inconsciente y no respiraba cuando fue
encontrado en su casa de la localidad de Tiburón, muy cerca de San
Francisco, por los equipos de emergencia que se trasladaron hasta allí
en torno al mediodía de hoy (19.00 GMT), tras recibir una llamada de
socorro.
Los médicos confirmaron la muerte de Robin McLaurin Williams, de 63
años, poco después de llegar (12.02 hora local, 19.02 GMT) y las
autoridades abrieron una investigación para esclarecer las causas de su
repentino fallecimiento.
Los primeros indicios apuntan a que el célebre protagonista de cintas
como “Good Morning, Vietnam”, “Dead Poets Society” y “Jumanji” se
suicidó asfixiándose.
La última vez que se vio al actor con vida fue en su casa este domingo en torno a las 22.00 horas (05.00 GMT del lunes).
Su cadáver será examinado el martes por el forense, quien también
encargará las pertinentes pruebas toxicológicas, según confirmó la
oficina del alguacil. EFE
Robin Williams, el payaso más triste de Hollywood
Nueva York, 11 ago (Mateo Sancho Cardiel/EFE).- Hizo reír a varias
generaciones con “Mrs Doubtfire”, soñar con “Dead Poets Society” y fue
“el genio más genial” en “Aladdin”, pero Robin Williams siempre arrastró
un aire de amargura que de “Good Morning Vietnam” a “Good Will
Hunting”, con la que ganó el Óscar, dibujó al payaso más triste de
Hollywood.
El fallecido actor Christopher Reeve contó una vez que la primera
persona que le había hecho reír tras quedar parapléjico al caerse de un
caballo había sido Robin Williams.
Habían sido compañeros de estudios de interpretación en la Julliard
School y amigos durante toda la vida. Cuando estaba todavía ingresado en
el hospital, Williams se hizo pasar por un doctor ruso que quería
practicarle una colonoscopia.
Ese era el terreno del actor: la risa para ocultar el llanto y hoy
los rumores de suicidio se ciernen de manera terrible sobre la muerte de
uno de los grandes cómicos de Hollywood.
Williams, nacido en Chicago en 1951, había combinado desde bien joven
un genio irresistible y una verborrea sin igual con una vida personal
plagada de debilidades.
Antes de saltar a la interpretación había empezado a estudiar
Ciencias Políticas, una inquietud comprometida que nunca le abandonó en
sus ácidas comparecencias públicas, como cuando en el Festival de Berlín
presentó “The Final Cut”, uno de sus filmes más oscuros, y disparó una
rueda de prensa en la que dijo “no sé qué hacemos buscando armas
químicas en Irak cuando sería más fácil mirar en los albaranes del
Pentágono”
.
Y antes de llegar a la fama, que se fraguó en la televisión con
series como “Happy Days” y, sobre todo, “Mork & Mindy” en la segunda
mitad de los setenta, ya había coqueteado peligrosamente con la
cocaína, que compartió con otro amigo suyo malogrado, John Belushi. “La
cocaína es la manera que tiene Dios de decirte que estás ganando
demasiado dinero”, decía con ironía.
El cine tardó más en darle la bienvenida, pero fue a lo grande con
“Good Morning Vietnam”, de Barry Levinson, que sacó un partido único a
su rapidez verbal, a su ingenio y su capacidad para combinar con una
gran sonrisa una mirada triste.
También le supuso su primera nominación al Óscar y abrió su mejor
época profesional y vital, continuada con “Dead Poets Society”, de Peter
Weir, la película que hará hoy que se levante toda una generación de
adolescentes a despedirle al grito de “Oh, capitán, mi capitán”, pues en
ella encarnó a un heterodoxo profesor que se sale de los temarios y
entra en la materia sensible de la vida.
El trío de ases (y de nominaciones al Óscar) se redondeó con “The
Fisher King”, de su ídolo cómico, Terry Gilliam (de los Monty Python),
esta vez metido a mágico fabulador
Disney pensó en él como el único capaz de poner voz al genio de
“Aladdin”, su gigantesco éxito comercial, y su pericia fue tan bárbara
que algunos incluso pidieron una cuarta nominación al Óscar por un
trabajo de doblaje. Como rezaba la canción que él mismo cantaba en
infinitos tonos y voces distintos, no había en el mundo “un genio tan
genial”.
Y Steven Spielberg pensó en lo contrario: en darle el papel de un
Peter Pan hastiado y amargado en su vida real y volviendo a Nunca Jamás
para solucionar su insatisfacción. Era “Hook” y allí reafirmó su
conexión con uno de sus públicos más fieles: el infantil.
“Mrs. Doubfire”, en la que se convirtió en una adorable asistenta
británica para estar más tiempo con sus hijos, le reportó un Globo de
Oro y desplegó una paleta más amplia de talentos si cabía, hasta
convertirla en un gran éxito comercial.
Seguirían otros filmes como “Jumanji”, “Patch Adams” (no en vano,
sobre la terapia de la risa) o la incomprendida “Jack”, rareza agridulce
de Francis Ford Coppola.
El Óscar, llegó finalmente a la cuarta nominación en 1997, la primera
como secundario, en un papel tan agridulce como él mismo. El psiquiatra
viudo de “Good Will Hunting”, de Gus Van Sant. y, por primera vez,
Robin Williams se quedó casi sin palabras al subir al escenario ante la
ovación de toda la profesión. Aunque enseguida se recuperó y empezó a
bromear.
Desde entonces, en cambio, nunca volvió a conseguir un gran papel a
la altura de su talento, si bien participó en películas notables como
“Insomnia”, del ahora idolatrado Christopher Nolan, y volvió a poner
comicidad a éxitos de taquilla como “Night at the Museum” y su voz a
nuevos clásicos de la animación como “Happy Feet”.
Así, en 2006 volvió a un centro de rehabilitación tras reconocer su
alcoholismo y en 2009 sufrió problemas cardíacos. Pero nada parecía
indicar que Robin Williams, que seguía más en el corazón del espectador
que en la mente de los productores, se iría así sin más.
Se había anunciado una secuela de “Mrs. Doubfire”, estaba rodando
otra entrega de “Night at the Museum” y disfrutaba de un matrimonio
todavía corto pero aparentemente estable con Susan Schneider.
Y es que Williams también tuvo una vida sentimental algo caótica, a
la que sobreviven tres hijos de sus dos primeros matrimonios. “La vida
solo te da una pequeña chispa de locura. No debes perderla”, dijo en una
ocasión.






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