NUEVA YORK. Un expolicía dominicano que llegó a Nueva York para
convertirse en gánster fue beneficiado con una rebaja de la pena de
cárcel que enfrentaba por tráfico de drogas, extorsión y homicidios,
según un artículo que publica hoy The New York Times. Sin embargo, está a
punto de ser condenado a algo mucho peor: la muerte por ajuste de
cuentas.
Miguel Féliz, quien cruzó la frontera entre Estados Unidos y México en
la década de los 90, de manos de un compatriota narcotraficante, tuvo
éxito en el mundo del crimen, que rápidamente lo convirtió en la mano
derecha de su jefe, por lo que poseía información importante que fue
determinante para ayudar al Buró Federal de Investigaciones (FBI por sus
siglas en inglés) a resolver más de 30 homicidios.
El hombre que una vez estuvo en el lado de la ley regresó ahí, pero esta
vez como informante. Ante el temor de enfrentar un largo tiempo en
prisión Féliz delató a muchos de sus compañeros, incluyendo a su jefe
José Erbo, quien fue apresado gracias a sus revelaciones.
Sin embargo, ahora Féliz teme por su vida, luego de que tras lograr una
rebaja de la pena de 15 años, desde 2011 mantiene una batalla con el
Departamento de Inmigración de Estados Unidos para evitar ser deportado
al país, lo que asegura sería como una condena de muerte.
"La única forma de yo salvar un pedacito de mi vida es aceptando la
colaboración que el gobierno (estadounidense) me ofrece", pensó Féliz al
momento de iniciar las colaboraciones con el FBI.
Las autoridades federales de Estados Unidos dicen que harían cualquier
cosa que esté en sus manos para evitar que Féliz sea deportado a
República Dominicana, por el temor de que sea asesinado por familiares y
allegados de las personas que delató y que hoy guardan prisión.
"Mi instinto dice que si vuelve, será probablemente asesinado",
testificó el agente del FBI durante una audiencia de inmigración.
Féliz lleva más de tres años bajo custodia migratoria en la Cárcel del
Condado Bergen, en Nueva Jersey, y podría ser deportado en cualquier
momento, según aseguró.
Dado que se negó a ser incorporado al programa de testigos, por la
dificultad que esto representaría para ver a sus dos hijos, los fiscales
le ofrecieron ayudarle a conseguir visa tipo "S", conocida
coloquialmente como "snitch visa" o "visa de chivato".
Pero ya en 2010 un juez de inmigración ordenó la deportación del ex
policía y han dicho que desde entonces no han recibido ninguna solicitud
de la visa tipo S para el hombre que cooperó con el gobierno
estadounidense.
La situación de Féliz ha caído en un limbo jurídico, pues aún no se
define, pese a que la semana pasada la portavoz de la Oficina del Fiscal
de Estados Unidos dijo que tienen "la esperanza de que al señor F'éliz
se le pueda otorgar una visa tipo S".







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